Juan Pablo II programó su papado para darle a la Santa Sede un papel de referencia ética global, al servicio de la sociedad internacional.
Juan Pablo II es ya una personalidad histórica y un dirigente internacional del siglo XX: la conmoción mediática que ha causado su muerte, la presencia cósmica en su funeral y la atención que ha despertado durante los años de su largo pontificado han reforzado y universalizado la imagen de la Santa Sede y han potenciado la política del Vaticano en el ultimo cuarto del siglo XX.