Bajo la alianza anunciada por Evo Morales entre las Fuerzas Armadas y el pueblo, el presidente pretende llevar a cabo una ambiciosa reforma orientada a democratizar la defensa. Los pilares de la misma son la institucionalización de las relaciones entre civiles y militares y las nuevas misiones asignadas a las Fuerzas Armadas. La pretensión de hacer de la Defensa una política pública no es compatible con la intención simultánea, del propio Morales, de implicar directamente a las Fuerzas Armadas en los proyectos políticos de su Gobierno. El riesgo de politización de éstas y los ámbitos de autonomía que podrían ganar sólo significarían un retroceso respecto a los retos de Bolivia en este aspecto.