Los personajes históricos del pícaro y el caballero y su proyección literaria produjeron en Hispanoamérica desde el siglo XVI unos modelos culturales que han tenido continuidad y vigencia a lo largo del tiempo. La novela del colombiano Eduardo Caballero Calderón El buen salvaje (1965) trata esta problemática y la elabora a través de una propuesta neopicaresca.