| No ha sido éste, hasta ahora, un tema fundamental de nuestros estudios aunque sí de nuestra práctica diaria y de nuestras luchas en Venezuela. Nuestra conducta, incluso sin habernos percatado, se ha regido a lo largo de los años por principios éticos estrictos, entendidos éstos como reglas que la han normado en las distintas actividades realizadas en nuestra vida adulta. Reglas, además, aceptadas voluntariamente, sin la necesidad de ninguna imposición, sin la aparición de ningún tipo de contradicción entre ellas y nuestros deseos e intereses personales cotidianos. Reglas que no significaron ni significan ningún estorbo en nuestro diario quehacer. |