Con la 4ª Cumbre birregional UE, América Latina y el Caribe se han producido algunos avances en la relación entre las partes, como iniciar las negociaciones sobre una asociación con los países centroamericanos y posiblemente con la Comunidad Andina. Pese a estos resultados, quedan pendientes problemas de fondo en la estructura y el formato del proceso de Cumbres que han sido realzados por las posturas populistas de algunos gobiernos latinoamericanos. La creciente conflictividad interna de América Latina y la búsqueda de protagonismo en los foros alternativos están cambiando el estilo del diálogo euro-latinoamericano. Sin reformas de fondo que deberían inducirse en el proceso “entre-Cumbres” podría ponerse en entredicho todavía más el carácter vinculante de la Diplomacia de Cumbres.