La Academia de San Fernando fue expandiendo lentamente su influencia a lo largo de Hispanoamérica. Presentamos aquí varias pinturas, además de un proyecto de retablo para la catedral, que llegaron a Córdoba del Tucumán a fines del siglo XVIII. Estas obras constituyen un conjunto de realizaciones que son testimonio de la difícil transición del barroco al academicismo, manifestado en la oposición de los artesanos locales frente a un discurso académico que menospreciaba sus propias realizaciones. Fueron realizadas por importantes artistas peninsulares y constituyen uno de los patrimonios artísticos más significativos de la región.