Las crisis de las instituciones representativas han sido una constante durante la reciente historia Latinoamericana. El caso Argentino es especialmente atractivo en este sentido. La década del noventa y su significación social terminó abruptamente en la crisis del 2001. Nuestro trabajo intenta, en función de recuperar el debate sobre la representación política y la democracia, cruzar estos conceptos con el desarrollo de la crisis. La necesidad de la representación política, la contingencia de lo social y la irrupción de lo político como fuerza novedosa han sido algunas de las lecciones que la crisis argentina legó. El proceso que comenzó con lo que se denominó cacerolazo puso al desnudo drásticamente el fin de un lógica de subjetividad y abrió la posibilidad de la generación de una nueva. La presidencia de Kirchner y el intento de recuperación institucional argentino solo es posible de entender, a nuestro criterio, a partir de estos acontecimientos que a la vez que funcionaron (y aún funcionan) como un punto de inflexión en el discurso de la ciudadanía argentina. Indican también las potencialidades y debilidades de las instituciones representativas y la democracia Argentina. Analizar la crisis a la luz de la teoría de la representación y la democracia es la tarea que este trabajo se propone.