Analiza lo que debería ser la agenda de desarrollo para Brasil: profundizar y perfeccionar los procesos de democratización, lograr una estabilidad macroeconómica, reformar las instituciones, reformular las políticas públicas y procurar insertar al país en la escena política y económica internacional. Para lograr estos retos se requiere de un amplio elenco de actores y un cambio en la mentalidad colectiva nacional.