Analiza la cultura como elemento intrínseco del desarrollo. Concretamente en América Latina defiende que en la relación entre ambas variables deben darse dos factores: concepto de desarrollo que implique la ampliación de las libertades, mejora de la calidad de vida y la inclusión de grupos alejados a los centros de decisión, además de voluntad política que beneficie a los recursos destinados a la cultura.