El destino estético en Andrés Lacau se reformula dolorosamente a partir de aquella idea propugnada por Émile Cioran de que “no tener nacionalidad es el mejor status de un intelectual”. Y no es que Lacau haya extraviado su sentido de pertenencia o se haya resignado a la orfandad patria, sino que ha asumido la desterritorialización con estoicismo diogénico
Ámbito: Artes plásticas, Pintura y Escultura / Política, Administración pública / Sociología, Asuntos sociales, Asuntos sociales