Carillas dentales

Las carillas son unas finas láminas que se utilizan para corregir defectos en la dentadura. Se trata de uno de los tratamientos dentales menos invasivos y que mejores resultados reporta. ¿Por qué? Por su sencillez.

Hablando con los profesionales de Mesiodens, hemos obtenido algunos detalles de tan demandado tratamiento. Este tratamiento se halla dentro del campo de la restauración estética de los dientes. Su prescripción es para pacientes que deseen o necesiten, cambiar la forma o posición de un diente, enmascarar manchas u otros problemas como dientes rotos.

Se práctica para obtener una mejora general de la dentadura. Con la colocación de carillas puedes obtener una mejora en la posición de los dientes que están desviados. Corregir la forma de los mismos, incluso en relación con el retraimiento de la encía o cambiar su tonalidad.

Este tratamiento en concreto es muy útil estéticamente hablando, pues las consecuencias derivadas de una piorrea por ejemplo, se pueden soslayar. Hay que tener en cuenta que la solución es a nivel estético. Las carillas no eliminan la enfermedad.

Por tanto para hacerse un tratamiento que incluya las carillas siempre hay que consultar a un profesional. Él será quien se encargue de hacer un diagnóstico y valoración precisos sobre si es o no el tratamiento adecuado.

Aquellos que sientan interés en el tema, deberán saber qué tipos de carillas se utilizan, sus ventajas (e inconvenientes) y el procedimiento.

Tipos de carillas

Hasta hace relativamente poco, los materiales utilizados eran el zirconio, el composite y la porcelana. El primero dejó de utilizarse de forma generalizada por ofrecer una menor capacidad de fijación al diente, entre otros factores. El uso del zirconio, cuyos resultados son excelentes, se ha relegado a coronas y fundas.

Zirconio aparte, el material más recomendado es la porcelana. Ofrece mucha mejor resistencia y apariencia. El tono es muy similar al de los propios dientes cuando están sanos y apenas requieren un tallado antes de ser colocadas.

Las hay ultrafinas, del mismo grosor que una lentilla, ayudan a corregir el desgaste natural de los dientes, o tapan fácilmente dientes rotos o astillados. Un buen cuidado de la dentadura puede hacer que las carillas duren hasta quince años.

La alternativa a la porcelana es el composite. Este material, se fabrica con varios tipos de resina. No requiere de un tratamiento previo con los dientes a tratar y es fácilmente removible, con lo que se puede sustituir o reparar.

Se trata de un material poroso, por esa razón son más susceptibles de mancharse o incluso astillarse. A la vez es fácilmente moldeable y se ajusta bien a las piezas adyacentes.

Recomiendan su uso para tratamientos sencillos, una pieza aislada o retoques mínimos. Es más aconsejable en pacientes de menos de dieciocho años. Puesto que habrá que hacer más cambios a lo largo de su vida y el composite tiene una durabilidad de cinco, suele ser el material de elección.

Ventajas que ofrece un tratamiento con carillas

La finalidad de un tratamiento con carillas es meramente estética. No obstante, no es la solución a todos los problemas estéticos que puede sufrir una dentadura. Según la necesidad concreta del paciente, puede ser necesario hacer una ortodoncia o un simple blanqueamiento dental.

Aun así, las ventajas de un tratamiento de carillas, si es el que necesitas, son numerosas y los problemas que soluciona también:

  • Lucirás una sonrisa más radiante. Son muy eficaces para tapar los dientes manchados que ni siquiera el blanqueamiento dental ha podido recuperar.
  • Recuperan el aspecto natural de los dientes. Las carillas de porcelana imitan muy bien los tonos de las dentaduras, así no parecerá un blanco exagerado ya que refleja la luz de la misma manera que se refleja en los dientes.
  • Los dientes volverán a tener su forma natural. Tapa todas esas imperfecciones que pueda presentar la dentadura.
  • Es mínimamente invasivo. Las molestias que genera son ínfimas en comparación con la mayoría de tratamientos. Las de composite son todavía más sencillas de colocar.
  • Resuelve varios problemas a la vez. La colocación de carillas elimina manchas, corrige formas y tapa imperfecciones a un mismo tiempo.

Es evidente que se trata de una excelente solución estética para problemas menores. Las carillas dan resultados óptimos y son muy ventajosas, menos molestas e invasivas que los implantes. Con este tipo de tratamiento no es necesario, salvo necesidad y prescripción médica, someterse a una endodoncia y la posterior implantación de un diente.

Fases de un tratamiento de carillas

Habitualmente son cinco las fases por las que hay que pasar para realizar un tratamiento con carillas. Generalmente este se hace con las de porcelana salvo que sea más ventajoso el uso de composite.

En primer lugar, obviamente, hacer un diagnóstico previo y una planificación posterior. En este primer paso, el paciente pondrá en conocimiento del odontólogo, lo que pretende con el tratamiento y cual es el problema a tratar.

Tras un examen por parte del profesional, será este quien determine si el tratamiento procede o no. Determinará que será más favorable para el paciente, hacerlo con porcelana o composite y si existen limitaciones o puede haber complicaciones.

En segundo lugar, se prepara el diente a tratar. La preparación consiste en la eliminación de esmalte de la superficie del mismo. Se debe eliminar el espesor mismo que va a aportar la carilla que se va a colocar.

La tercera fase, tomar una muestra impresa de la pieza. Estas impresiones se envían a un laboratorio que será quien se encargue de hacer la carilla.

Durante el cuarto paso, la carilla o carillas que se van a colocar requieren que antes, se prepare el diente o dientes. Para ello, se limpia, pule y graba la pieza, dejando una superficie áspera. Esto facilitará la unión de la carilla mediante el uso de un cemento especial.

Para finalizar, el quinto y último paso, consiste en ajustar la carilla al resto de la dentadura, eliminar los restos de cemento y comprobar la mordida.

A partir de este momento y como sucede con todos los tratamientos dentales y aunque no te los hagas, mantener una correcta y efectiva higiene bucal. Este hecho, es muy importante para que las carillas se mantengan en buen estado, ya que el diente natural sigue ahí.

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