Iniciarse en la pintura

Se puede nacer con arte y no tener necesidad de nada más que la inspiración para crear una obra. También se puede nacer con las ganas de ser artista y con ningún atisbo de arte corriendo por las venas. Sin embargo, en cualquiera de los casos, es necesario conocer algunos aspectos y nociones para iniciarse y sacar todo el potencial que se lleva dentro. Con esto solo queremos decir que, si tienes interés por la pintura, tan solo tienes que ponerte a ello para aprender a dominar la técnica y crear obras satisfactorias.

Independientemente de la facilidad personal de cada uno para desarrollar la actividad con mayor o menor destreza, el camino a seguir es el mismo. La pintura es, sin lugar a dudas, una de las formas más satisfactorias de expresar la creatividad personal. Tanto si se trata de un pasatiempo como si se pretende desarrollar una habilidad artística, empezar a pintar puede ser una experiencia de lo más gratificante. Por lo que vamos a proporcionar una suerte de guía básica para aquellos que quieren aprender a combinar colores sobre un lienzo.

Materiales, técnicas y consejos útiles forman parte de lo que vamos a explicar a lo largo de este artículo para artistas en potencia. Son muchos los que creen que pintar es algo que debe hacerse desde pequeños o se tiene que nacer con un don o talento natural. Pero, como ya hemos dejado claro, no es así. Se puede aprender en cualquier momento de la vida; tan solo es necesario practicar. Se trata de una actividad creativa y relajante con la que nos podemos expresar con libertad, por lo que es muy habitual que se utilice como terapia.

Para empezar, lo primero que hay que hacer es saber lo que significa pintar: la pintura en sí misma es el arte de la representación gráfica, para la que hay que manejar algunas técnicas de representación como el dibujo, la perspectiva, la teoría del color y la composición.  A partir de ahí…

Pinceles y espátulas, herramientas indispensables

Un buen pintor cuenta con buenos pinceles, espátula, paleta y, por supuesto, lienzos. Como nos explican los expertos en material de manualidades y pintura de ArteSpray, los pinceles son la herramienta más importante y personal de un pintor. Para empezar a pintar, se aconseja utilizar pinceles rectos o planos, muy versátiles y utilizados para numerosas técnicas.

Los tamaños más aconsejables son los pinceles pequeños, esenciales para el detalle fino y los trabajos de precisión. Cuando se trabajan contornos, líneas finas y pequeñas zonas de color, estos pinceles proporcionan el control necesario para dar esos pequeños toques. Los pinceles más grandes son perfectos para cubrir las zonas más grandes del lienzo. Adecuados para aplicar capas base o fondos de color con rapidez y uniformemente. Además de ser útiles para técnicas de brochazos amplios y fluidos, aportan dinamismo a la obra.

Lo más acertado es tener una variedad de tamaños que permitan hacer cuadros diferentes a medida que se avanza en los diferentes niveles de pintura.

Pasamos a las espátulas, herramientas maravillosas que permiten agregar una nueva dimensión a cada cuadro. Esta herramienta viene en diferentes formas y tamaños, cada una de ellas con una función concreta. Siempre resulta interesante contar al menos con una de ellas. Encontramos espátulas rectas, excelentes para la mezcla de colores en la paleta y para aplicar grandes cantidades de pintura sobre el lienzo. Perfectas para crear capas gruesas y con textura. Las espátulas de punta redonda permiten crear texturas sutiles y detalles finos. Puedes crear con ellas efectos interesantes como las olas del mar o la montaña. Por último, tenemos la espátula triangular, perfecta para trabajar en las zonas más pequeñas y agregar detalles precisos. Permite acceder a esas zonas más difíciles de alcanzar y aportar detalles con mayor precisión. Esenciales para retoques finales y detalles que hacen que la obra destaque.

La pintura es algo que no puede faltar, más importante que el propio pincel, existen varios tipos, cada uno de ellos con sus propias características y usos. El más utilizado es el acrílico de secado rápido y fácil limpieza; es ideal para los principiantes. Aparte podemos encontrar acuarela, óleo… aunque, para empezar, mejor acrílico o pintura del estudiante, de buena calidad y que permiten experimentar sin invertir demasiado. Los colores a tener en cuenta son los primarios: magenta, azul cian y amarillo. Con ellos se puede crear una gran variedad de tonalidades. Hay que añadir al maletín el negro y el blanco que permiten aclarar u oscurecer los tonos.

Todo lo que tenemos no sirve de mucho si no tenemos dónde utilizarlo. Los lienzos son el espacio necesario para dar rienda suelta a la creatividad utilizando los materiales citados.

El uso de plantillas para iniciarse puede ayudar a concentrarse en solo aplicar la pintura y la mezcla de colores sin necesidad de pensar en el dibujo. Un caballete permite trabajar en una posición cómoda y con perspectiva. La paleta es esencial para poder mezclar los colores de forma ordenada y eficiente. Existen paletas desechables, de madera, de vidrio o de plástico, cada una con sus ventajas y destinadas a un tipo de pintura.

Paso a paso para empezar a pintar

Empezar a pintar es algo que se puede hacer siguiendo unos pasos bastante sencillos, dentro de los cuales se encuentra lo esencial para dar los primeros pasos en el mundo de la pintura.

Lo primero que hay que hacer es preguntarse la razón por la que se quiere aprender a pintar. Este aspecto es importante, porque responde a la motivación que te lleva a pintar; va a determinar el camino a seguir. Puede tratarse de una vocación profesional, querer buscar el propio estilo o utilizar la pintura como un pasatiempo. Cualquier opción es válida, pero para cada objetivo se requieren unos materiales, tiempo de dedicación y esfuerzo diferentes.

A continuación, toca elegir el medio con el que se quiere aprender. Existen diferentes tipos de pintura que se pueden utilizar para crear las obras, por lo que se aconseja que, para empezar a pintar, se opte por una sola, hasta obtener la práctica necesaria. Para los principiantes, lo mejor es empezar con las acuarelas, el guache o el acrílico, más fáciles de limpiar y manejar.

Tenemos claro nuestro objetivo con la pintura y el tipo de pintura con el que nos vamos a iniciar, por lo que toca hacerse con los materiales necesarios. Pinturas, lienzos, papel especial, cartulinas… una o varias paletas para mezclar colores, pinceles adecuados en función del tipo de pintura, espátulas y recipientes para el agua. Algunos elementos necesarios pueden estar ya en casa, como las toallas de papel o algún trapo que no se necesite para otra finalidad. Se trata de los materiales básicos, de los que ya hablamos anteriormente.

Buscar un espacio para pintar es lo siguiente que hay que hacer. Aunque no parezca importante, lo es. Tener un lugar en el que puedas dedicarte a pintar permite crear un ambiente propio, en el que concentrarte y dedicarte de lleno a la pintura sin distracciones y, además, donde tener todos los materiales al alcance de la mano.

Las pinturas pueden verse afectadas a consecuencia de diversos factores ambientales, por lo que, en función del medio, conviene tenerlas en determinadas condiciones. Además de que inevitablemente, al empezar a pintar, algunos corretones de pintura harán acto de presencia en lugares indebidos, por lo que es mejor concentrarlos todos en un mismo lugar.

Llegado este punto, tenemos todo bajo control, al menos lo necesario. Solo queda buscar la inspiración y empezar a crear. Esto puede resultar complicado en algunos momentos, generar ansiedad y ser frustrante, pero si tienes claro tu objetivo y qué quieres pintar, estas sensaciones irán disminuyendo y la presión desaparecerá. Un consejo al respecto es elegir bien lo que se quiere empezar a pintar. Si te gusta el paisaje, prefieres objetos o quizá un retrato. Dedicarse a un solo tipo de cuadro es lo mejor hasta que te sientas cómodo con el resultado y desees experimentar algo diferente.

En la iniciación a la pintura hay un aspecto muy importante a considerar: la importancia de copiar. Copiar el trabajo de otros artistas es una de las técnicas más antiguas para aprender el arte. No se trata de plagiar, tan solo de entender la técnica y el estilo para poder desarrollar el propio.

Antes de lanzarse a la aventura de pintar en el lienzo, hacer una prueba en uno pequeño o un papel de soporte puede ser de gran utilidad. Aprender cómo montar el espacio para pintar, preparar los lienzos, utilizar los pinceles y espátulas o aspectos relacionados con la teoría del color es una buena manera de empezar a pintar como un profesional.

Iniciarse en la pintura puede ser una experiencia de lo más gratificante. Disponer de los materiales y seguir los consejos adecuados permite estar preparado para empezar el viaje artístico personal. La práctica hace al maestro, por lo que no hay que desanimarse si las primeras obras no pueden considerarse obras. La perfección surge del error y la práctica. Siendo cada pincelada la que más te acerca a desarrollar la habilidad y el estilo propio como artista en ciernes.

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