¿Crearías un bebé a la carta?

¿Crearías un bebé a la carta?

La ciencia avanza rápidamente, y casi sin darnos cuenta, tenemos un ordenador en la mano que se conecta a Internet y que nos esclaviza de forma invisible. Claramente nos estamos refiriendo al Smartphone, pero hay muchos aspectos desconocidos en los que la ciencia ha cogido carrerilla, y uno de ellos es la genética.

Para entender este artículo vamos a tener que ponernos en el contexto de nuestra sociedad. Una sociedad que ha pasado de tener una sobrepoblación a ver cómo la pirámide generacional se hace cada vez más grande en los extremos, mientras que en la parte inferior se estrecha. En resumen, hay más gente adulta que joven, y esto es un problema.

Una de las principales causas de esta situación es que con más frecuencia las parejas tienen hijos más tarde, y en un menor número que en los años anteriores. Y principalmente se debe a que el ritmo de vida ha cambiado, pues el ritmo de vida no permite tener tiempo suficiente para criar hijos, además de que se alcanza la estabilidad económica de manera bastante tardía, en comparación con otras épocas.

Por estos motivos, muchas parejas deciden acudir a la inseminación artificial para aumentar las probabilidades de embarazo. Esto es algo que las empresas ven con buenos ojos, y de hecho, las multinacionales ofrecen a las mujeres la posibilidad de congelar los óvulos a costa de la empresa. Aunque también se puede optar por los óvulos procedentes de donaciones, ya que existen clínicas donde se puede realizar donaciones de óvulos. Este es el caso de IVIDona, el mejor lugar para donar óvulos, ya que forman parte de la clínica IVI, especialistas renombrados en reproducción asistida.

Pero hemos ido un paso más allá de la reproducción asistida tal y como la conocemos, y en el artículo de hoy vamos a ver cómo la ciencia está llegando hasta el punto en el que podremos diseñar “a la carta” a un embrión, algo que tiene varios problema morales de gran calado.

La ciencia puede conseguirlo

En 1987, un científico español descubrió una característica del ADN a la que llamó CRISPR, e hizo falta un cuarto de siglo para que se hallara una técnica de ingeniería genética que permitiera manipularla de manera eficaz. Desde entonces, el desarrollo se aceleró: un lustro después, y gracias a esa técnica, un equipo de investigadores acaba de anunciar la eliminación con éxito, por primera vez, de una enfermedad hereditaria en embriones humanos.

Si bien los embriones sobre los cuales se realizó la prueba fueron destruidos unos días después (así estaba planificado), estas experiencias parecen señalar una camino bastante concreto hacia la posibilidad del desarrollo de bebés «de diseño» o «a la carta». Muchos expertos plantean, de hecho, un dilema moral que denominan «el problema Hitler»: ¿cómo evitar la búsqueda de un perfeccionamiento genético de la raza humana? ¿Dónde está el límite? Preguntas para las cuales no hay, al menos por ahora, respuestas claras.

el avance de esta técnica resultaba inevitable. La revista Science determinó que la edición genética era el descubrimiento más relevante de 2015. En junio del año siguiente, un panel de ética de los Institutos de Salud de Estados Unidos aprobó -por unanimidad- su uso en embriones humanos. China, por su parte, ya se había lanzado a «editar», con resultados dispares.

El anuncio reciente, publicado también en Nature, fue que se ha logrado corregir una mutación en un gen llamado MYBPC3. Tal mutación es una de las mayores responsables de un problema cardiaco que a menudo provoca muerte súbita en personas jóvenes. El artículo está firmado por una treintena de investigadores de Estados Unidos, China y Corea del Sur. A diferencia de las anteriores pruebas chinas, la eficacia en este caso fue elevada: se curaron todas las células en el 72 % de los casos, y sin causar errores ni inestabilidad genética en los embriones.

Reducir el peso de las enfermedades se presenta como un objetivo deseable, desde luego. Estas investigaciones podrían conducir al hallazgo de nuevas técnicas para tratar ciertos tipos de cáncer y hasta 10.000 enfermedades raras ocasionadas por errores en la información genética. Pero los expertos recomiendan cautela. Por un lado, porque son necesarios muchos más ensayos para comprobar las posibilidades reales del CRISPR en el tratamiento de enfermedades. Por otro, por las ya citadas implicaciones éticas de la cuestión.

En España no se podría elegir bebé a la carta

Un experimento así entraría en conflicto con la Ley de Investigación Biomédica, de 2007, que prohíbe «la creación de embriones humanos ad hoc cuyo fin exclusivo sea la experimentación».

Y también se opone al Convenio de Oviedo, de 1997, que impide «la transmisión de modificaciones genéticas a la descendencia». Este convenio tiene alcance europeo, pero el Reino Unido, Estados Unidos y China no forman parte de él. Además, sería más apropiado el uso de CRISPR en tratamientos de pacientes con enfermedades congénitas, incurables, raras o no, antes de abordar los experimentos en embriones.

Las pruebas continuarán y el dilema planteado por el «problema Hitler» seguirá vigente. Y esto no solo se relaciona con la posibilidad de que en el futuro se puedan diseñar bebés -es decir, personas- «a la carta», sino que existen muchas otras posibilidades. Hay proyectos para modificar genéticamente animales. Científicos de la Universidad de California ya crearon mosquitos que, a causa de una modificación genética, son resistentes a la malaria. Por lo tanto, no pueden contagiarla.

¿Qué opinas sobra la moralidad de los cambios genéticos en los embriones?

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