¿Me voy de Erasmus?

¿Me voy de Erasmus?

Son muchos los estudiantes españoles que no quieren terminar la carrera sin haber podido estudiar un año, o por lo menos unos meses, en otro país y se animan a hacerlo gracias a la beca Erasmus.

El programa Erasmus fue creado en 1987 para apoyar la movilidad de estudiantes europeos por diferentes centros de estudios superiores. En el año 2014 pasó a llamarse Erasmus+ como parte de la Estrategia Europea 2020, incluyendo más destinos y más ventajas. En 2019 han participado en este programa 31 países.

Perfeccionar un idioma, vivir una experiencia internacional, conocer otras culturas, añadir un valor diferencial a tu currículum…Estos son algunos de los motivos que llevan a los estudiantes a solicitar una plaza en el programa. Con 40.079 estudiantes, España ocupó el año pasado el tercer puesto en la lista de los países que más participan en él. En el curso 2019-2020 serán 51.307, lo que supone un 28% más que años anteriores, según el Servicio español para la internacionalización de la educación (Sepie).

España demuestra cada año también la gran acogida al erasmus. Nuestro país ocupa el primer puesto en recepción de estudiantes en sus universidades (48.595), muy por delante de Alemania (34.387) y Francia (31.727). Sin embargo, y aunque ahora haremos un repaso de los beneficios de lanzarse a la aventura, la beca Erasmus del ministerio español más la UE, por ejemplo, no cubre gastos: se reciben 200 euros mensuales en países de nivel de vida bajo y 300 en países muy caros. Algunas comunidades y universidades completan estas ayudas, y otras como la Formatic Barcelona tienen Carta de Erasmus propia y un convenio con 20 universidades europeas, por lo que lo principal es informarnos de lo que mejor se adapta a nuestras circunstancias, sin dejar de lado el tema económico.

Consejos

Como hemos dicho, la beca Erasmus+ es solo una ayuda a la movilidad, pero ciertamente no puede cubrir todos tus gastos mientras estás en el extranjero. Los estudiantes reciben parte del dinero al inicio de la estancia y el resto al finalizar el curso, por lo que se hace imprescindible tener ahorros. Muchos estudiantes que están valorando esta opción, optan por trabajar el verano anterior al curso de la beca, para poder disponer de dinero una vez haya llegado a su destino, sin necesidad de depender exclusivamente de la familia. Desde el punto de vista económico no será lo mismo cursar un Erasmus en Italia o Reino Unido (las dos principales elecciones de los españoles con el 20,4% y el 11,5%, respectivamente) que en Polonia (9%), porque el nivel de vida no tiene nada que ver entre estos países, lo que convierte en todo un reto la administración del dinero.

El mejor asesoramiento te lo pueden dar de primera mano personas que hayan estado el curso anterior en el país al que quieres optar. Tanto en cuestiones prácticas, como todo lo que consideran necesario que metas en la maleta y si es mejor alojarse en residencias de estudiantes o pisos, como en temas financieros: si les fue útil tener una cuenta corriente o si se manejaban mejor con efectivo o tarjeta.

La primera cuestión, sobre todo inquieta cuando los destinos son países muy fríos, con climas muy distintos a los nuestros. Normalmente lo que se suele hacer es llena una maleta de ropa de abrigo hasta reventar, cuando la realidad es que las casas y los locales en Europa, están mucho mejor acondicionadas y mejor aisladas del frío. Ser consciente de esto nos puede dejar espacio suficiente en la maleta para algún capricho que nos vaya a ser difícil encontrar durante nuestra estancia. Mucha gente recomienda vivir la experiencia en residencias, primero porque son más económicas, porque están situadas en la zona universitaria y porque es una forma sencilla de conocer gente en tu misma situación.

En cuanto a la cuenta corriente, nos convendrá tener una, o no, dependiendo del país de destino y del tiempo que nos vayamos a quedar allí. Lo mejor sería hablar con el propio banco y ver qué condiciones y comisiones nos van a aplicar si hacemos uso de nuestra cuenta fuera de España y no abrir una nueva a no ser que vayamos a trabajar en el país de destino, ya que muchas empresas lo solicitan como requisito para no tener que hacerse cargo de ingresar el salario en una entidad de fuera de su país.

También es importante saber que la costumbre de utilizar la tarjeta no ha evolucionado igual de rápido en todos los países de la UE. En algunos de ellos será imprescindible llevar dinero en efectivo, porque hay algunas dificultades para pagar en cualquier sitio con la tarjeta. Eso no quiere decir que no tengamos en cuanta que siempre que se pueda pagar con tarjeta tendrá más ventajas que sacar efectivo continuamente del cajero. Lo ideal sería llevar dos tarjetas, por si perdemos una y asegurarnos que está vinculada a la cuenta donde nos van a hacer los pagos de la beca.

Beneficios de estudiar en el extranjero

Cuando te vas de Erasmus, el conocimiento del idioma es algo que se da por hecho. Y las ventajas de la inmersión lingüística aumentan dependiendo del tiempo que vayas a permanecer en el mismo destino. Al conocimiento más académico del idioma hay que añadir la suma de todas las interacciones diarias que aumentarán tu fluidez y te harán ganar confianza. Aprender un idioma no es lo mismo que vivirlo, al pasar un período más o menos largo, eres capaz de captar las pequeñas peculiaridades, los modismos locales y adquieres un acento mucho más auténtico.

Además, sumergirte en una nueva cultura te ayuda a ver el mundo desde otra perspectiva, te vuelves más flexible y adaptable, ya que tienes que enfrentarte a pequeños retos en el día a día, ¡y en otro país! Tener una mente abierta y aceptar la diversidad son habilidades que posteriormente pueden ayudarte mucho a la hora de encontrar trabajo. Porque este tiempo en el extranjero es algo que debes destacar en tu currículum. Las famosas habilidades blandas están cada vez más valoradas en el mercado laboral y tu tiempo pasado en el extranjero es garantía de muchas de ellas: pensamiento crítico, sociabilidad, creatividad, facilidad de adaptación…además del manejo de un idioma.

Está comprobado que los estudiantes de erasmus vuelven a casa con un chute de autoestima. Haber tenido que comprometerse con ellos mismos para poder aprovechar la experiencia, haber tenido que resolver problemas por sí mismos, saborear la independencia por primera vez y hacer un uso responsable de ella, los hace madurar a más velocidad que lo harían en sus casas.

Conclusión

No todo el mundo valora la experiencia como positiva, o por lo menos, muchos al volver son mucho más conscientes que no es oro todo lo que reluce.

En general, lo que más suelen valorar las personas que han vivido la experiencia tiene que ver con la sensación de libertad e independencia que sientes una vez te lanzas al viaje y, por supuesto, las amistades que se mantienen una vez se vuelve a casa. El conocimiento del idioma y la madurez adquirida son dos puntos que casi se dan por hecho antes hacer el viaje de estudios. Además, muchas de los estudiantes dicen volver con una idea mucho más clara de a lo que desean dedicarse profesionalmente y, se sienten más capaces de hacerlo fuera de nuestras fronteras.

Por el contrario, lo menos valorado sería en primer lugar la cuantía casi irrisoria de beca, que no te permite a penas vivir con dignidad y el choque que se produce al tener que volver a tu vida normal.

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