Renovar nuestro tejado como inversión en la calidad y el diseño de nuestra vivienda.

Renovar nuestro tejado como inversión en la calidad y el diseño de nuestra vivienda.

Nuestra casa es el espejo en el que nos reflejamos cada día, y una casa descuidada es síntoma de desorden en nuestra propia vida. En cambio, cuando nuestro hogar desprende armonía y serenidad, cuando todas sus partes, tanto exteriores como interiores se ven bien cuidadas y preservadas, es reflejo de que en nuestra vida reina el orden y la paz gracias a nuestra constancia porque así sea.

Las partes interiores de una vivienda de las que siempre nos preocupamos más por mantener limpias, ordenadas y bien decoradas son el dormitorio y el salón. La primera estancia la mantenemos cuidada y ordenada por ser la habitación que ha de proporcionarnos descanso, y si por el contrario, permanece desordenada o sucia, nos costará mucho más obtener un descanso de calidad y preferiremos pasar el tiempo en otro lugar de la casa que nos aporte la paz que necesitamos para recobrarnos de nuestra rutina diaria. Además, tener la habitación sucia y desordenada puede significar dos cosas: una, que simplemente no queremos limpiar y ordenar, lo que denotaría un problema de responsabilidad, o bien, que no tenemos tiempo para dedicarle a nuestra vivienda, lo que quiere decir que debemos ordenar en primer lugar nuestras prioridades y atender nuestro hogar, pues mantener nuestra habitación cuidada invita a pasar más tiempo en ella y en segundo lugar a tomarnos más tiempo para descansar. El salón o sala de estar, por su parte, además de ofrecernos descanso, es lugar de la casa donde dedicamos nuestro tiempo libre al ocio, pues allí solemos tener una televisión, una estantería con libros, un cómodo sofá donde  leer o ver la tele y, en algunas ocasiones, también una mesa comedor a cuyo alrededor nos sentamos a disfrutar de las comidas y las cenas con nuestros seres queridos.

El salón además es donde también pasamos más tiempo con nuestra familia por ser una habitación común y la más grande de la casa, o también con nuestros amigos si les invitamos a pasar el rato con nosotros. Por todo esto, también es la estancia a la que solemos dedicarle más tiempo y cuidados, decorándola con nuestro gusto personal y abriendo un espacio que invite a nuestros familiares y amigos a permanecer allí por más tiempo, un espacio acogedor donde se sientan agusto y bien atendidos. Sin embargo, no es el interior de nuestra casa lo que habla por nosotros a primera vista, lo que puede causar una buena o mala primera impresión, sino el exterior de la misma, la fachada y todas las partes que la componen.

El exterior de nuestra casa es tanto o más importante como el interior.

La fachada de nuestra vivienda puede orientar a nuestros invitados a hacerse una idea de lo que les espera en el interior de la misma. Si las paredes exteriores presentan humedades, denotan que nuestra casa es antigua y que puede que el interior también presente ciertos aspectos que denoten que somos poco preocupados con el lugar donde vivimos. Lo mismo podría decirse de las ventanas y su estructura, si se pintan y se limpian con la suficiente frecuencia o si por el contrario parecen antiguas y poco atendidas. El tejado, por su parte, es la estructura que nos protege de las inclemencias del tiempo, del clima y sus días más desapacibles, por lo que, al cabo de los años, presentará grietas o su color habrá perdido sus tonalidades originales. Todas estos elementos del exterior de nuestra vivienda habrían de ser tanto o más cuidados como los del interior, pues se trata de la estructura que lo protege y nos protege. Los expertos de Cubiertas Estévez conocen la mala costumbre que poseemos a veces de esperar a que nuestro tejado luzca antiguo, deslucido y agrietado para empezar a preocuparnos por remodelarlo, por eso advierten de que es importante fijarnos en esta parte de nuestra vivienda como de todas las demás y, si fuera necesario remodelarlo, buscaremos una empresa con experiencia en nuestra ciudad y que pueda presentarnos referencias de sus antiguos trabajos de remodelación o reconstrucción de cubiertas y tejados. 

Por lo tanto, si nuestro hogar es el espejo de nuestro estado de ánimo, o de nuestra manera de tratar a nuestro entorno, debemos cuidar tanto el interior, con todas sus estancias y habitaciones, como el exterior con todas sus partes, atendiendo a la premisa de que el exterior de nuestra vivienda será la primer a impresión que causemos a nuestros invitados pero además sabiendo también que si protegemos y cuidamos el exterior, estaremos cuidando el interior y protegiéndonos a nuestros seres queridos y a nosotros mismos.

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