El pelo rizado es bello, como lo son unos ojos marrones color avellana o un tono de piel más oscuro. Siempre se ha pretendido imponer cánones de belleza para intentar uniformar a la humanidad, cuando uno de los atractivos del género humano es su diversidad. Hoy algunas voces se alzan para reivindicar la belleza de los rizos naturales. Los criterios de belleza han ido cambiando a lo largo de la historia. Baste con poner el ejemplo “Las tres gracias” de Rubens. Estas tres “adonis” del renacimiento serían calificadas hoy, como mínimo, como una muestra de sobrepeso.